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La Kasbah de los Oudayas, una fortaleza antigua y protectora de la necrópolis de Chellah, en Rabat, Marruecos

La Kasbah de los Oudayas –cuyo nombre se origina en la tribu los Oudayas, muy propio del Desierto del Sahara de Marruecos– que, lleno de historias y de magníficos paisajes, nos fue contando su pasado en cada uno de los rincones de su particular geografía. Así, nos interiorizamos que se trata es una fortaleza antigua, que en sus inicios, allá por el siglo XIII –tiempos de guerras y conquistas–, fue diseñada a modo de fuerte familiar y con una importante misión: ser la protectora de la necrópolis de Chellah

The International Training on Geomatics Innovations in Archaeology & Heritage Advancing Heritage preservation with technology (ITGIAH) fue el primer Curso Internacional de Formación sobre Innovaciones Geomáticas en Arqueología y Patrimonio. Presidido por el doctor Ayoub Abn Azem, se realizó en la ciudad de Rabat –capital de Marruecos– entre el 27 de enero y el 2 de febrero de 2025 y su principal objetivo fue explorar las tecnologías geomáticas para la preservación y gestión del patrimonio cultural, en el marco de un programa que incluyó la visita a lugares de impresionante valor patrimonial como la Kasbah de los Oudayas –cuyo nombre se origina en la tribu los Oudayas, muy propio del Desierto del Sahara de Marruecos– que, lleno de historias y de magníficos paisajes, nos fue contando su pasado en cada uno de los rincones de su particular geografía.

La Kasbah de los Oudayas, una fortaleza antigua y protectora de la necrópolis de Chellah, en Rabat, Marruecos

Así, nos interiorizamos que se trata es una fortaleza antigua, que en sus inicios, allá por el siglo XIII –tiempos de guerras y conquistas–, fue diseñada a modo de fuerte familiar y con una importante misión: ser la protectora de la necrópolis de Chellah y de la desembocadura del conocido río Bou Regreg. Con el tiempo, esta Kasbah fue cambiando de uso y ha sido restaurada en varias y sucesivas etapas –sobre todo en las últimas décadas–, para presentarnos en toda su magnificencia lo que podemos admirar en la actualidad.

La Kasbah de los Oudayas, una fortaleza antigua y protectora de la necrópolis de Chellah, en Rabat, Marruecos

Turistas del mundo se detienen en la Alcazaba declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco para descubrir uno de los palacios más emblemáticos de la dinastía alauí. Por otra parte, la monumental y famosa puerta Bab el Kébir se abre imponente ante nuestra mirada.

Para ingresar a la Kasbah de los Oudayas solo se atraviesa la gran puerta de los almohades y la fuerza energética del lugar impone caminar lentamente, observar y apreciar los detalles –tanto de la construcción como de cada rincón del ambiente creado y disfrutar de un interior de hermosos jardines– hasta llegar a la puerta de Bad Oudaia y recorrer sus pintorescas callecitas que parecen de postal: casas de fachadas blancas combinan un azul cielo perfecto.

La Kasbah de los Oudayas, una fortaleza antigua y protectora de la necrópolis de Chellah, en Rabat, Marruecos

Tras no menos dos horas de visita –merece ese espacio de tiempo–, el día nos va colmando los sentidos dentro de la Kasbah de los Oudayas: el viento, el sol, el mar –que rompe las olas en las rocas–, las inmensas murallas y el estilo de su arquitectura invitan al visitante a penetrar en un mundo que se detiene a nuestro paso: desde una increíble explanada, el rumor de las olas acompaña el momento.

Además, la Oudaya atesora los Jardines Andalusíes que ofrecen coloridos árboles de aromáticos frutos que adoran el sol. En el interior de la Kasbah, la mezquita Jemâa Al Atiq, la más antigua de Rabat, es un símbolo de la religión del islam.

La Kasbah de los Oudayas, una fortaleza antigua y protectora de la necrópolis de Chellah, en Rabat, Marruecos

El congreso nos permitió conocer esta joya de Rabat –ciudad que combina de forma muy elegante diversos espacios antiguos y modernos–; descubrir la gentileza y alegría de sus habitantes y compartir el estilo de vida marroquí. Para procesar estos momentos, el café Maure es el lugar ideal para comentar todo lo visto y oído con el resto de los participantes del Congreso, matizando la charla con un café, té de menta y dulces, ideal para agradecer y admirar en toda su expresión, la Kasbah de los Oudayas, la joya de Rabat. Facilitando aún más al turismo, hace poco tiempo, además, se abrió una línea de tranvía que cruza la capital y que tiene una estación muy cercana al portón señalado de modo que para llegar a él solo hay que andar unos diez minutos dando así un bellísimo paseo por la riquísima cultura e historia que encierra la capital marroquí.

Patricia Ortiz
Crédito fotográfico: Caminos Culturales
Corrección: Ricardo de Titto 

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